Las claves detrás del termo por el que los argentinos pagan cuatro veces más que en el exterior

viernes, 26 / abril / 2019

En Miami, el termo Stanley cuesta menos de US$20 en las góndolas de Walmart y en la Argentina sale aproximadamente US$90, $4200, según la última actualización. Y, sin embargo, hay clientes dispuestos a pagar ese precio. Desde la importadora, dicen que esto se debe al posicionamiento de marca como un producto bueno, resistente y con identidad, lo que resulta un valor frente a la tradición matera del país.

«Estamos hace cuatro años vendiendo en la Argentina, aunque hubo un proceso previo de tres años de aprobaciones. Una vez que ingresan los termos al país, primero identificamos que había un espacio vacío en el mercado y luego posicionamos el producto. Más allá de que es un buen termo, de calidad, se podía construir una identidad, una valoración que está muy relacionada con la vida al aire libre, la aventura y lo legendario», explicó Facundo Mendizábal, dueño y presidente de la importadora Parallel, que tiene a su cargo la importación, y agregó que construyeron esa imagen de marca a través de las redes sociales, líderes de opinión y proyectos que concuerdan con las ideas detrás del termo.

El termo originalmente es para tomar café y tiene la tradicional tapa a rosca, pero para la Argentina y Uruguay tiene una tapa distinta: como que el agua sale por adentro del tapón», detalló. También dijo que en estos dos países solo se comercializa la versión de color verde.

«Dentro de la estrategia de posicionamiento elegimos focalizarnos en un color: Mientras más simple te posicionas, más ganas en la mente del consumidor. Logramos que, sin ver la marca, el consumidor lo identifique. Y lograr eso con cualquier producto es difícil y caro», agregó.

«Cuando trabajamos con Avent acá había mamaderas que valían US$2 y nosotros salimos a US$10, pero estaba ese espacio por el cual una madre quería darle un producto de mejor calidad a su bebé, estaba dispuesta a pagar la diferencia. Y con Stanley pasó lo mismo: hay gente dispuesta a pagar por más calidad porque lo usa mucho y le da más importancia al ritual de tomar mate», concluyó.


La Nacion.-

viernes, 26 / abril / 2019